¿Ejercitarte, sentirte saludable o sólo verte bien?

Seguro alguna vez has pagado una inscripción a un gimnasio.

Que hayas ido, eso es otra cosa.

Es mi caso al menos. Más de alguna vez busqué un gimnasio para inscribirme, y pagué la suscripción anual, trimestral.

Aunque no recuerdo bien si fui más de dos meses.

Ahora, ¿qué me hizo pagar ese año de gimnasio? ¿Acaso me gusta ejercitarme?

¿Quizás quería sentirme saludable?

O puede ser que alguien me haya dicho que no me veía bien con unos kilos demás y que eso me haya motivado a ir.

Independiente de la respuesta, para que la comunicación de nuestra marca sea efectiva, debemos entender qué motiva a nuestro paciente a comprar.

Y ese motivo de compra que antes se asumía universal y que quizás sí lo es un poco para algunos productos, no aplica de la misma manera para los servicios.

Era el año 2001 cuando Steve Jobs presentó el iPod. 

Eran esos tiempos que cada vez que Apple lanzaba un nuevo producto, era anunciado en una conferencia de prensa con bombos y platillos.

Éstas eran seguidas por toda la comunidad geek. Y otros (que quizás también lo somos), desde un poco más adelante, las seguíamos expectantes en línea.

Pero, ¿qué anunció Steve Jobs? ¿Un nuevo reproductor de música?

Nada más ni nada menos que “1000 canciones en tu bolsillo”.

Y esto, ¿qué tiene que ver con el copywriting?

La forma en la que expresamos lo que ofrecemos es esencial para la percepción de nuestro cliente.

Volvamos al gimnasio. Cuando te suscribes a un gimnasio, salvo contados casos, no buscas ejercitarte. La motivación de la compra siempre se da por un deseo o emoción más profunda.

Puede que en el caso mío haya sido algo estético, que alguien que me importaba mucho me haya dicho que estaba gordito y quería verme mejor.

Pero quizás para ti era vivir una vida saludable cuando comenzó 2020, o 2019 (¿te has fijado que siempre pasa a principio de año?).

¿Qué motivaba a los compradores de iPod y por qué fue tan importante el mensaje revolucionario de Steve Jobs?

Estaban aburridos de los grandes reproductores de cassettes y CDs que debían ir en una mochila para poder acarrearse.

También estaban aburridos de tener 10 canciones del mismo artista y que para poder acceder a las otras 10, debían buscar en lo más profundo de su mochila, sacar el estuche de los discos y cambiar el que estaban escuchando.

Ahora me estaban ofreciendo mil canciones (sí, mil) y además poder llevarlas en un aparato que cabe en mi bolsillo.

“Por favor díganme dónde lo compro y pago lo que sea”.

Si conocemos los motivos de compra de nuestros pacientes, podremos comunicarles de forma efectiva qué es lo que queremos ofrecerle. 

¿Quieren realmente una limpieza dental gratis?

O a lo mejor podríamos ofrecerle, si tenemos una clínica especializada en ortodoncia lingual o invisible: “ser el más top de tu curso y que tus bracketts no se vean”

O en implantes: “poder reírte a carcajadas y que tus dientes se queden siempre en su lugar”.

Debemos encontrar qué es lo que motiva a nuestros pacientes a solicitar una atención.

De esta forma podremos apuntar el copywriting de nuestras redes sociales a la emoción misma de nuestros potenciales pacientes.

Y te aseguro, será publicidad muchísimo más efectiva. 

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